“La innovación y el progreso tecnológico son claves para descubrir soluciones duraderas para los desafíos económicos y medioambientales” Objetivo 9 ODS.
En el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible aprobadas por la Organización de las Naciones Unidad en el año 2015 con el fin de acabar con la pobreza, proteger el planeta y mejorar la vida de todos los seres humanos, encontramos el Objetivo número 9: “Industria, Innovación e Infraestructura”. Es vital para el desarrollo una industria resiliente, inclusiva y con un impacto positivo para el medio ambiente.
Dentro del rubro de la innovación y del desarrollo sostenible encontramos a la Economía Naranja como punto importante en el alcance de dicho objetivo. Como desarrollaré a continuación el arte tradicional es una herramienta significativa en el avance de la ciencia, de la industria y en la innoavación.
El “origami”, el arte del doblado de papel para crear desde cosas sencillas como un barquito de papel, hasta una panel solar para enviar al espacio. El arte de doblar papel llegó a tierras niponas aproximadamente en el el siglo VI procedente de China, destinado sólo a la nobleza ya que obtener el papel era muy costoso. No es hasta el siglo XIX que logra difundirse a todos los estratos sociales en Japón. En el siglo XX, aparece Akira Yoshisawa , a quien se le considera el Padre del Origami, ya que cambió la perspectiva desde un simple pasatiempo a ser considerada arte.
Dentro del ambiente científico y aeroespacial aparece el nombre de Koryo Miura, ciéntifico japonés que contaba con el gusto de practicar “origami”, despliega toda su habilidad en el desarrollo del hoy llamado “el doblado de Miura” (Miura ori) en el año 1970, para la creación del prototipo de un papel solar. Dentro de las características que deben tener es que tengan el menor volúmen, peso y dimensiones para su desplazamiento desde la Tierra hasta el Espacio. En 1995, el panel solar que creó años atrás viaja al espacio y marca un hito: en revalorizar el origami para el desarrollo de las ciencias y la tecnología.
El origami ha incrementado su popularidad entre ingenieros y matemáticos. Incluso es un curso dentro de la currícula en algunas universidades europeas. “Lo que se ve bien en papel debe funcionar en el espacio” es la premisa que sostienen los científicos e ingenieros al elaborar modelos del Laboratorio de propulsión de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) en California.
Robert Salazar, físico, astrónomo, químico, matemático es otro ejemplo de como el origami aporta en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y de crear conciencia social. Por ejemplo, de muy joven creó en origami animales en peligro de extinción como osos polares, ballenas con el fin de conseguir fondos para su protección. Dentro de sus trabajos en la NASA está el diseño del “Starshade” una herramienta con un iris plegable y enorme para bloquear la luz de las estrellas y obtener mejores imágenes de los planetas.
En palabras de Robert Salazar: “ El Origami calza perfecto para expresar el poder y la accesibilidad de cooperación y armonía”. Como podemos observar, tanto las ciencias como el arte ofrecen soluciones para un desarrollo sostenible, inlcusivo y resiliente.
Fuente:
- https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/infrastructure/
- “Miura Folding: Applying origami to Space”, Yutaka Nishiyama.

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